miércoles, 17 de diciembre de 2008

Jn 10, 4-6 Lo siguen, porque conocen su voz

(Jn 10, 4-6) Lo siguen, porque conocen su voz
[4] Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. [5] Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz». [6] Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.
(C.I.C 764) "Este Reino se manifiesta a los hombres en las palabras, en las obras y en la presencia de Cristo" (Lumen gentium, 5). Acoger la palabra de Jesús es acoger "el Reino" (ibid.). El germen y el comienzo del Reino son el "pequeño rebaño" (Lc 12, 32), de los que Jesús ha venido a convocar en torno suyo y de los que él mismo es el pastor (cf. Mt 10, 16; 26, 31; Jn 10, 1-21). Constituyen la verdadera familia de Jesús (cf. Mt 12, 49). A los que reunió así en torno suyo, les enseñó no sólo una nueva "manera de obrar", sino también una oración propia (cf. Mt 5-6). (C.I.C 754) "La Iglesia, en efecto, es el redil cuya puerta única y necesaria es Cristo (Jn 10, 1-10). Es también el rebaño cuy pastor será el mismo Dios, como él mismo anunció (cf. Is 40, 11; Ez 34, 11-31). Aunque son pastores humanos quien es gobiernan a las ovejas, sin embargo es Cristo mismo el que sin cesar las guía y alimenta; Él, el Buen Pastor y Cabeza de los pastores (cf. Jn 10, 11; 1P 5, 4), que dio su vida por las ovejas (cf. Jn 10, 11-15; Lumen gentium, 6)".